Antología del humor negro

André Breton & Jonathan Swift & Marqués de Sade & Georg-Christoph Lichtenberg & Charles Fourier & Thomas de Quincey & Pierre-François Lacenaire & Christian-Dietrich Grabbe & Pétrus Borel & Edgar Allan Poe & Xavier Forneret & Charles Baudelaire & Lewis Carroll & Auguste Villiers de l’Isle-Adam & Charles Cros & Frederick Nietzsche & Isidore Ducasse & Conde de Lautréamont & Joris-Karl Huysmans & Tristan Corbière & Germain Nouveau & Arthur Rimbaud & Alphonse Allais & Jean-Pierre Brisset & O. Henry & André Gide & John Millington Synge & Alfred Jarry & Raymond Roussel & Francis Picabia & Guillaume Apollinaire & Pablo Picasso & Arthur Cravan & Franz Kafka & Jacob van Hoddis & Marcel Duchamp & Hans Arp & Alberto Savinio & Jacques Vaché & Benjamin Péret & Jacques Rigaut & Jacques Prévert & Salvador Dalí & Jean Ferry & Leonora Carrington & Gisèle Prassinos & Jean-Pierre Duprey

Language: Spanish

Publisher: ePubLibre

Published: Mar 9, 1939

Description:

La <cite>Antología del humor negro</cite> es un libro clave en la historia del surrealismo. La selección de los textos y la presentación de los autores se debe a André Breton, la figura más relevante del movimiento surrealista. Entre los autores encontramos nombres tan significativos, y a veces tan sorprendentes como Swift, Sade, Carroll, Nietzsche, Lautréamont, Rimbaud, Jarry, Roussel, Picabia, Picasso, Kafka, Duchamp, Vaché, Dalí y otros.

Creemos interesante destacar un fragmento del prólogo de Breton, que ilustra magníficamente el espíritu del libro: «Para participar en el torneo negro del humor es indispensable haber salido victorioso de numerosas eliminatorias. El humor negro tiene demasiadas fronteras: la tontería, la ironía escéptica, la broma sin gravedad… (la enumeración sería larga), pero, sobre todo, es el enemigo mortal del sentimentalismo con aire perpetuamente acorralado —el eterno sentimentalismo sobre fondo azul— y de una cierta fantasía de corto vuelo, que se toma demasiado a menudo por poesía, persiste vanamente en querer someter el espíritu a sus caducos artificios, y que no dispone ya de mucho tiempo para alzar sobre el sol, entre las demás semillas de adormidera, su cabeza de grulla coronada».