Siempre hay caminos
Ciro Alegría
El mundo es ancho y ajeno
La serpiente de oro
Los perros hambrientos
Intruso en el polvo
William Faulkner
La ciudad
Trilogía de los Snopes (2)
La paga de los soldados
Colección Reno (253)
Sartoris
Pylon
Cuentos más que completos
Juan Bosch
Elecciones primarias
Silvia Hopenhayn
Querido Miguel
Natalia Ginzburg
El camino que va a la ciudad y otros relatos
Cuentos completos
Francisco Coloane
Los pájaros de Bangkok
Manuel Vázquez Montalbán
Los alegres muchachos de Atzavara
Erec y Enide
El laberinto griego
Pepe Carvalho (16)
Pigmalión y otros relatos
Milenio Carvalho I. Rumbo a Kabul
Pepe Carvalho (23)
Milenio Carvalho II. En las antípodas
Pepe Carvalho (24)
Entre los muertos
Stanislaw Lem
Tiempo no perdido (2)
El hospital de la transfiguración
Tiempo no perdido (1)
El mago del Kremlin
Giuliano da Empoli
La traición de Rita Hayworth
Manuel Puig
Sangre de amor correspondido
Maldición eterna a quien lea estas páginas
Pubis angelical
The Buenos Aires Affair
La condena
Franz Kafka
El eterno marido
Fiódor Dostoievski
La patrona
Fiódor Dostoyevski
Cuentos
Fiodor Mijaïlovich Dostoevskiï
La casa de Matriona
Aleksandr Solzhenitsyn
Nunca cometemos errores
Cuentos en miniatura
Teatro. Obra reunida
Mario Vargas Llosa
Mascaró, el cazador americano
Haroldo Conti
Paisaje con grano de arena
Wisława Szymborska
Huellas
Ida Fink
Las malas
Camila Sosa Villada
Memorias de una dama
Santiago Roncagliolo
El Reino
Emmanuel Carrère
Cuentos de mí mismo
Miguel de Unamuno
Cuentos ingenuos
Felipe Trigo
Anestesia local
Günter Grass
Malos presagios
Es cuento largo
Once maneras de sentirse solo
Richard Yates
Taratuta. Naturaleza muerta con cachimba
José Donoso
El Mocho
El lugar sin límites
Coronación
Casa de campo
La mujer incierta
Piedad Bonnett
Qué hacer con estos pedazos
Yo que he servido al rey de Inglaterra
Bohumil Hrabal
Tierno bárbaro
Yo serví al rey de Inglaterra