La azucarera
Naguib Mahfuz
Trilogía de El Cairo (3)
El otoño en Pekín
Boris Vian
Costa Bárbara
Ross Macdonald
Lew Archer (6)
Entre dos palacios
Trilogía de El Cairo (1)
Zama
Antonio Di Benedetto
Trilogía de la espera (1)
La caída
Albert Camus
Farruquiño
Gonzalo Torrente Ballester
¿Dónde está la víctima?
Club del misterio (Jacobo Muchnik) (18)
En busca de una víctima
Lew Archer (5)
Fahrenheit 451
Ray Bradbury
El largo adiós
Raymond Chandler
Obras completas II
H. G. Wells
Obras completas I
La pianola
Kurt Vonnegut
Los demonios de Loudun
Aldous Huxley
La sonrisa de marfil
Lew Archer (4)
Memorias de Adriano
Marguerite Yourcenar
El guardián entre el centeno
J. D. Salinger
Hijo de ladrón
Manuel Rojas
El cazador oculto
La forma en que algunos mueren
Lew Archer (3)
Con las mujeres no hay manera
La hierba roja
Los inocentes
Hermann Broch
El cantor vagabundo
Pío Baroja
Las Saturnales (1)
La piscina de los ahogados
Lew Archer (2)
El blanco móvil
Lew Archer (1)
Que se mueran los feos
El asesinato como diversión
Fredric Brown
La genuina novela negra (11)
Ejercicios de estilo
Raymond Queneau
El camino de El Dorado
Arturo Uslar Pietri
El callejón de los milagros
La espuma de los días
Todos los muertos tienen la misma piel
Escupiré sobre vuestra tumba
Etiqueta negra (25)
Vercoquin y el plancton
El Señor Presidente
Miguel Ángel Asturias
La gente muere despacio
Anthony Gilbert
El séptimo círculo (19)
La juguetería errante
Edmund Crispin
Gervase Fen (3)
Nacimiento y muerte del ama de casa
Paola Masino
El Cairo Nuevo
La muerte de Virgilio
Rebelión en la granja
George Orwell
Rebelión en la granja (trad. María José Martín Pinto)
La batalla de Tebas
Trilogía egipcia (3)
A tiro limpio
Rhadopis
Trilogía egipcia (2)
Flora Tristán: una mujer sola contra el mundo
Luis Alberto Sánchez
La ventana siniestra
Philip Marlowe (3)
El mundo es ancho y ajeno
Ciro Alegría
El poder y la gloria
Graham Greene
Subir a por aire
La maldición de Ra
Trilogía egipcia (1)
Los perros hambrientos
Murphy
Samuel Beckett
Trópico de Capricornio
Henry Miller
Odile
Que no muera la aspidistra