Costumbres de los ahogados
Alfred Jarry
Cosmética del enemigo
Amélie Nothomb
Corazón doble
Marcel Schwob
Un corazón bajo una sotana
Arthur Rimbaud
Coplas a la muerte de mi tía Daniela
Manuel Vázquez Montalbán
Conversaciones con David Foster Wallace
David Foster Wallace
Contra el secreto profesional
César Vallejo
Contra Amazon
Jorge Carrión
Contarlo todo
Jeremías Gamboa
La confesión de una joven
Marcel Proust
Valdemar: El Club Diógenes (119)
Clases de baile para mayores
Bohumil Hrabal
La ciudad muerta
Abraham Valdelomar
La ciudad invencible
Fernanda Trías
La ciudad de nadie
Arturo Uslar Pietri
Cinco moscas azules
Carmen Posadas
Ciento volando de catorce
Joaquín Sabina
Champavert
Pétrus Borel
La Caída de Gondolin
J. R. R. Tolkien
Catedral
Raymond Carver
Cara de pan
Sara Mesa
Canción para caminar sobre las aguas
Hernán Rivera Letelier
Canciones para el incendio
Juan Gabriel Vásquez
Canciones para Altair
Rafael Alberti
Canciones del alto valle del Aniene
Cae la noche tropical
Manuel Puig
Buenas tardes a las cosas de aquí abajo
António Lobo Antunes
Breve historia de todas las cosas
Ken Wilber
La biología de la creencia
Bruce H. Lipton
Beren y Lúthien
Barbarismos
Andrés Neuman
Baladas y canciones del Paraná
La balada del café triste
Carson McCullers
Aves sin nido
Clorinda Matto de Turner
La ausencia
Naguib Mahfuz
Anuncio una casa donde ya no quiero vivir
Antonia
Nieves Concostrina
Antología poética
Lope de Vega
Antología personal
Ricardo Piglia
Antología del cuento norteamericano
AA. VV.
Antología de cuentos e historias mínimas
Antología de Charles Bukowski
Charles Bukowski
Antitauromaquia
Manuel Vicent
Angosta
Héctor Abad Faciolince
Amores imperfectos
Edmundo Paz Soldan
Amapola y memoria
Paul Celan
Alumbramiento
Algo más en el equipaje
Ray Bradbury
Al diablo con Dios
Pedro Salinas
La agonía del cristianismo
Miguel de Unamuno
Aforismos, visiones y sueños
Franz Kafka
El Club Diógenes (100)
Adiós, señor Chips
James Hilton
Adam Bede
George Eliot
Abel
Alessandro Baricco
62/ Modelo para armar
Julio Cortázar
5 metros de cuentos perversos